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ORIGEN DE LA DÉCIMA

Décima es una palabra  castellana que se origina del vocablo latino “décimus” cuyo significado es: cada una de las 10 partes iguales en que se divide un todo.

En Literatura la décima es una composición o estrofa poética de diez versos octosílabos que desde finales del siglo XVI (1591), conserva la rima abbaaccddc. La mayoría de los pueblos iberoamericanos saben lo que es una décima la cual ha logado popularidad gracias a sus cultores.

La décima tiene mucha variedad y si tomamos el concepto empleado en Literatura podemos decir: que toda estrofa de diez versos es una décima.

En ella se impone el elemento popular, realista y tradicional y está matizada por la sobriedad, la carencia de artificios y naturalidad, de ese carácter popular nace el realismo que la caracteriza y su gusto por lo local y los ideales colectivos.

La décima tiene su origen en el rompimiento del antiguo verso castellano de dieciséis silabas que ya cansaba al pueblo, a los aedos y los rapsodas por sus largas narraciones y lo dividen en dos hemistiquios dando origen al verso octosílabo; se impone desde mediados del siglo XIV.

A finales del siglo XIV aparecen las cuartetas de Alfonso XI en versos octosílabos. Igualmente, Alfonso “El Sabio” da a conocer sus versos octosílabos, y el poeta español Juan Ruiz, célebremente conocido como “El Arcipreste de Hita” (1283 – 1350), en su “Libro del Buen Amor”, destacan sus octosílabos. En la Crónica troyana hay muestras de octosílabos. En los inicios del siglo XVI, los poetas del “Cancionero de Baena”, escriben en octosílabos; pero no existía un orden al respecto, faltaba mucha unidad rítmica en los versos.

Fue en 1350 cuando el verso Castellano se organizo en estrofas; antes faltaba la estrofa como entidad, como grupo completo de versos iguales o desiguales entre si, con variedad en la distribución de las rimas. La poesía enfrenta la monotonía de la Cuaderna Vía y lo elemental de los viejos romances; por esto es muy importante la ruptura de los versos de dieciséis sílabas (Cesura) y la creación de la cuarteta octosilábica. De uso general a finales del siglo XVI. Con esta aparición, hay referencias que apuntan a la creación de la décima castellana. Los primeros ejemplos de esa combinación decimal, son muchos y abundan en el “Cancionero de Zaragoza” de Ximénez Urrea y los cancioneros de los siglos XV  y XVI que contienen gran  producción de los poetas populares de entonces.

Los investigadores, como Tomás Navarro, han coincidido en que la aparición de las estrofas de diez versos está relacionada con la producción poética de los siglos mencionados; aunque no dejan de reconocer que la estrofa silábica conocida por antonomasia con el nombre de décima, se divulgó después de la aparición del libro “Diversas Rimas” del español Vicente Espinel, en 1591.

Son muchos los investigadores que estudian la estrofa de diez versos antes de 1591. Un ejemplo de ello, es la demostración que hace Francisco Rodríguez  Marín, respecto a las mínimas diferencias, entre la décima de Espinel y las escritas por Bartolomé Torres  Naharro, en su obra “Propalladia”, publicada en 1520; y las décimas de Juan Fernández de Heredia, fallecido en 1396. Igualmente Sánchez y Escribano descubre, por casualidad, una composición escrita en décimas, con fecha anterior a 1517; se trata de Mística Pasionaria del poeta y humanista sevillano Juan del Mal Larra, esta obra consta de 14 estaciones y cada una es una décima. Antes de Espinel  los escritos y testimonios abundan.

Lope de Vega, en su libro “La Circe” que data de 1624, usó el término Espinela. No parezca novedad llamar espinelas a las décimas, ya que este es su verdadero nombre, derivado del Maestro Espinel, su primer inventor. Lope de Vega por devoción a Espinel, incorporó la décima al repertorio estrófico de su teatro; luego todos lo imitan y la décima se impone.

También Jacinto Espinel Adorno en su novela “El Premio de la Constancia y Pastores de Sierra Bermeja” en 1620, afirma: “Décimas se llaman porque tienen diez versos, y espinelas porque su inventor fue aquel insigne ingenio de Vicente Espinel.

Dorothy Clarke, considera que la invención de Espinel consiste en cambiar y fijar la rima de la última redondilla de la estrofa…La verdadera importancia de la obra de Espinel no es tanto el haber inventado la estrofa, sino haberla popularizado…Los poetas contemporáneos con Espinel, le atribuyen la estrofa y coinciden en que Espinel la dotó de unidad y ligereza y que por haberla usado un poeta de tanto prestigio como él, la estrofa se puso de moda. Vicente Espinel también le agregó la quinta cuerda a la guitarra.

LA DÉCIMA EN VENEZUELA:

La llegada de la décima a Venezuela es muy difícil de precisar, tal y como lo concibió, hace más de 400 años, Don Vicente Espinel. Lo que si podemos afirmar, es que tal arribo debió ser después de 1500 y específicamente después de 1591.

¿CUÁNDO Y CÓMO LLEGA ESTA MANIFESTACIÓN MUSICAL Y POÉTICA A VENEZUELA?

Estos datos se perdieron en la memoria de los pueblos y del tiempo. Es lógico pensar que nos llega de la península Ibérica, en la sangre y en la garganta de los marineros que colmaban las bodegas de los barcos que salían en busca de El Dorado. La Leyenda del Oro; asì llega a Venezuela, y en algún sitio de los 2816 Km. De nuestras costas, al hacer sus fiestas, para celebrar el arribo a tierra firme, de la alegría de unos y la melancolía de otros, fueron surgiendo los cantos que se fueron mezclando con los ya existentes en nuestra cultura, igualmente sucedió con la sangre y con la raza.. Surgió el mestizaje.

Este canto se fue enraízando en la costa venezolana y desplazó a los de nuestros aborígenes. Nuestros pueblos fueron asimilando aquella cultura y al realizarse los primeros registros se registra lo que había llegado de la Península Ibérica, con muy pocas modificaciones; por eso,  esta forma poética pasa a ser lo que es hoy: nuestra cultura popular, con ciertas variaciones, de un pueblo a otro, que tipifican la idiosincracia propia de la zona,  como un homenaje a sus primeros moradores.

De aquellos, sus cantos se perdieron con el transcurso de los años; por esta razón los cantos que nos quedaron representan el canal más cercano e idóneo para llegar a nuestras verdaderas raíces, a la esencia de los venezolanos más puros de raza; ese es nuestro folclor y como tal, debemos evitar su pérdida o su tergiversación frente a la penetración de las culturas foráneas, que no representan los intereses culturales de nuestro país, donde reconocemos por lo antes expuesto el cordón umbilical con España.

Según las características del folclor de cada zona y donde la décima se ha ido adaptando a los aires musicales típicos de esos pueblos, ha ido ha ido conservando su estructura original.

Cada región ha cultivado y desarrollado su folclor muy apegado al quehacer cotidiano y a las raíces propias de su gente.

Es a partir del año 1591 cuando el poeta y músico Vicente Espinel, nacido en Ronda, provincia de Málaga, Andalucía, España en 1550 populariza la décima con rima abbaaccddc. Posteriormente, muchos escritores de renombre han dedicado su tiempo al estudio y cultivo de la misma, la cual ha venido a protagonizar festivales, foros, simposios, tesis de grado, programas de radio y de televisión. etc.

CLASIFICACIÓN DE LA DÉCIMA:

La décima podemos clasificarla  por su forma y por su contenido.

POR SU FORMA O MANERA DE ESCRIBIRLA:

ALETRILLADA O DE PIE FIJO: Es aquella décima que termina en un mismo pie.

ENCADENADAS O COLEADA (GLOSAGAL): es tal vez la forma más antigua. Su uso es frecuente a partir del año 1400. Juan Ruiz, El Arcipreste de Hita (1283 – 1350) la cultivaba.

GLOSADA (GLOSA): Basada en el texto de una cuarteta o una redondilla (copla), el glosador escribe cuatro décimas, donde explica el sentido de la copla tomada como base y en estricto orden, cada décima termina en un verso de la copla base, de allí se derivan  los cuarenta (40) versos, los cuales deben tener rima consonante, la glosa también es llamada palabreo: son célebres los palabreos de Andrés Eloy Blanco. La glosa tiene mucha variedad, todo depende de la creatividad del autor. Generalmente poeta costumbrista o nativista. Su uso es frecuente desde mediados del siglo XV. Es una variedad del pie fijo.

NORMAL O PLANA: Como su nombre lo indica es normal, no responde a ninguna de las formas anteriores. “Todas estas formas dependen de la creatividad de los cultores quienes día a día siguen creando sus décimas, a veces jugando con la forma, otras jugando con la métrica, la cultivan en arte mayor y hasta en versos de menos de ocho (08) sílabas.

Por su contenido (tema o argumento) podemos clasificar la décima en dos vertientes, a lo DIVINO (Religioso o Sagrado) y a lo humano, por eso es muy frecuente encontrar décimas que plantean: inconformidad, reclamos, protestas, denuncias, problemas, soluciones, etc. Dependiendo de la creación del poeta, de sus vivencias y de lo observado en su entorno.

Por todo esto ya la décima no es solamente una estrofa de diez (10) versos, sino que también se le llama décima a un poema de cuarenta (40) versos dividido en cuatro estrofas de 10 versos, ajustados a la rima y a la métrica señalados, (a cada estrofa se le da el nombre de pie). Es de fácil musicalización y se canta en cualquier ritmo musical.

Con la décima se manifiesta un interés común que es la conservación de tradiciones y la cultura popular de los pueblos. Es por eso que los decimistas constituyen una gran familia.

Según sea el país, la décima y quienes la interpretan, ya sea cantada, recitada o improvisada recibe diferentes nombres.

En Ecuador, la actividad se llama DESAFÍO y a los improvisadores se les llama PUETAS;  En Perú  la actividad se llama SOCABÓN y el decimista recita su décima, sin música; en Brasil, la actividad se llama PAJADA y a los improvisadores se les dice VIOLEIROS O POETAS DE BANCADA; en Chile y Argentina la fiesta es payada y el cantante es un PAYADOR; en México es una TOPADA y el improvisador es un HUAPANGUERO; EN Santo Domingo; MEDIATUNA, y el improvisador es un TUNERO; en Puerto Rico la fiesta se llama REPENTISMO y el improvisador es un TROVADOR;  igual se les llama en Panamá; pero la fiesta se llama TROVA; algo parecido sucede en Colombia, la fiesta la llaman TROVO O PARRANDO, y al improvisador lo llaman TROVERO O TROVADOR; en Cuba la fiesta es un GUATEQUE, y al improvisador lo llaman REPENTISTA O DECIMISTA. En Venezuela, la fiesta  tiene diferentes nombres: PARRANDO, GALERÓN, JOROPO, y al improvisador se le llama TROVADOR, COPLERO, DECIMISTA, CONTRAPUNTEADOR O GALERONISTA.  En todas esas fiestas, los poetas, improvisadores, trovadores, repentistas o decimistas, dicen o cantan sus décimas, generalmente acompañados con los instrumentos musicales típicos de la región, aunque hay lugares donde los decimistas recitan sus décimas sin música y ellos dicen que las cantan como en Barlovento, Venezuela.

De aquellas estrofas y/o formas poéticas (décimas), una que perduró en el tiempo es el OVILLEJO, hoy en desuso tal vez por su complejidad. José Zorrilla lo utiliza, a mediados del siglo XIX, en su célebre “Don Juan Tenorio”.

EL OVILLEJO: es una décima en donde alternan tres versos octosílabos con tres de pies quebrados, rimados dos a dos y termina con una redondilla, cuyo último verso recoge los tres pies quebrados. Su rima debe ser consonante, es decir, perfecta.

A Fernando de Sanjust, Sacerdote de vida poco ejemplar que nació en Maracaibo el 30 de mayo de 1748 y murió en fecha desconocida cercana a 1830, atribuyen algunos la primera décima conocida entre nosotros, la cual forma parte del poema príncipe de la literatura zuliana. A José Ramón Yépez, debemos haber conservado para la posteridad la “Memoria Póstuma de un enfermo a quien  el facultativo le ha intimado que se disponga a morir, conocida por igual como  “La Despedida del Padre Sanjust” formada por dos sonetos y una décima.

Otras décimas, indudablemente antiguas no están bien ubicadas en el tiempo, pero parecen anteriores a “La Despedida”, como las citadas por Bernardo Villasmil en el Colonés, de San Carlos del Zulia (Marzo 31 de 1978).

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

LA DÉCIMA, Luis Abad C. Fondo Editorial IPASME, CARACAS – VENEZUELA

DÉCIMAS DE LOS PUEBLOS DE AGUA, Giovanny Villalobos Añez. Impresos Grafiflor, C.A