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Publicaciones de Ysidro Parra

La Fuerza de un Beso

Me nace del corazón
el amor que te profeso
cuando el delito de un beso
robado, no entra en razón.
Siento desesperación
cuando sale de tu boca
y en todo mi ser provoca
una terrible congoja
que hace temblar como hoja
el sentimiento que invoca.

¡Qué inmenso es el poderío!
de ese tu dulce pecado
que para mí es encantado
y suave como el rocío.
Un beso nunca es hastío
cuando su límpido vuelo
te hace remontar al cielo
haciéndose vencedor.
En las lides del amor
¡Un beso es paz y consuelo!

El que lo ha visto nacer
con su misterio profundo
lo considera su mundo
en labios de una mujer.
Le da luz a un gran querer
y se hace purificado
cuando se deda al ser amado
sin ninguna consecuencia
pues se convierte en esencia
¡Licor del enamorado!

Llena de vigor y vida
e ilumina su grandeza
cuando su naturaleza
se despierta conmovida.
Jamás te deja una herida
cuando en los labios se posa
y produce una curiosa
situación de humanidad
y es que el beso en verdad
¡Vuela como mariposa!

Ysidro Parra – Venezuela
Derechos Reservados de Autor
26-11-18

Ysidro Parra

Sangra mi Corazón

Con coraje y valentía
hoy sangra mi corazón
porque maté la ilusión
de la mujer que quería.
Ahora la vida mía
de mi cuerpo desprendida
gime de dolor herida
cuando siente la demora
de ese amor que en mala hora
me está quitando la vida.

En mi espacio imaginario
y en el pensamiento mío
veo su rostro y sonrío
si me encuentro solitario.
contemplo su cuerpo a diario
al soñar con sus encantos;
porque mis sueños son tantos
que ya extraño me parece
que este amor que ya perece
aún me produce llanto.

Cuando no estás a mi lado
solo me queda pensar
la mejor forma de amar
sin convertirla en pecado.
Como buen enamorado
lleno de conformidad
me conformo de verdad
tan solo con tu presencia
aunque me des por sentencia
las llaves de tu maldad.

Quisiera un hermoso velo
adornado con jasmines
y que bellos serafines
lo traigan desde su cielo.
Dártelo como consuelo
quisiera en señal de amor
y mitigar el dolor
que encierra nuestro vivir
y así calmar tu sufrir
mi bella y radiante flor.

Ysidro Parra – Venezuela
Derechos Reservados de Autor
24-11-18

Ysidro Parra

Tres Mujeres

Tres mujeres en mi vida
me hacen la vida increíble
más yo sé que es imposible
seguir con esta movida.
de las tres no hay preferida
y en mi la duda levanta
lo que cada uno aguanta;
pero mis sospechas tengo
ya diferenciar yo vengo
la pura, la infiel , la santa.

La que me dice que es pura
es dulce como la miel,
hace muy bien su papel
pero algo esconde de impura.
En su actuación asegura
jamás haberme engañado
y yo tonto enamorado
pensando en las otras dos
siento el castigo de Dios
y me encierro en mi pecado.

La infiel como bella flor
despierta su picardía
y en su belleza confía
para encontrar otro amor,
y yo con mucho dolor
buscando estoy la ocasión
de descubrir su traición
y ella como buena actriz
siempre esconde su desliz
o su mala condición.

Aquí la cosa no espanta
pero miro con recelo
a aquella que tiene un velo
que ni durmiendo levanta.
Esa me dice que es Santa
y yo todo confundido
veo un misterio escondido
y así como tú lo ves
es mejor dejar las tres
no seguir comprometido.

Ysidro Parra – Venezuela
Derechos Reservados de Autor
23-11-18

Ysidro Parra

Cuando llora un corazón

Cuando llora un corazón
es porque algo lo atormenta
porque el corazón no inventa
sin causas y sin razón.
Lágrimas de redención
le nacen, y sorprendido,
que por sentirse abatido
actúe como volcán
y de su interior saldrán
sus sentimientos heridos.

Sus recuerdos son el fuego
de su trágico momento
y en nostálgico lamento
le grita que no es un juego.
Como el corazón no es ciego
pues  ve con su palpitar
jamás se cansa de amar
para llenarse de gloria
y convertirse en historia
en su largo caminar.

Es una satisfacción
sentir tu latir amigo;
pero si no estás conmigo
es una desilución.
Quiero que tú, corazón,
con mi sangre acumulada
me des una puñalada
en todo el centro del pecho
para morir en tu lecho
sin que pueda decir nada.

Corazón, sin ti me pierdo
en las noches silenciosas
cuando vuelan mariposas
luchando con los recuerdos.
Yo con inquietud me muerdo
cuando rezo una plegaria
pues siento una solitaria
espina no muy punzante
que me hace ser buen amante
con tu ayuda solidaria.

Ysidro Parra – Venezuela
Derechos Reservados de Autor
07-01-18

Ysidro Parra

Flor de placer

Yo conocí una mujer,
una flor esplendorosa
que tenía olor a rosa
y era ducha en el querer.
Era una flor de placer
con besos cautivadores,
sus labios embrujadores
y su cuerpo en movimiento
me dejaron sin aliento
al brindarme sus favores.

Hechos de vida y amor
vi sus encendidos senos,
de deseo estaban llenos
y ansié sentir su calor.
Pero no tuve valor
al ver como sus pezones
temblaban por mil razones
ante mi proximidad,
y era que aquella beldad
rompía los corazones.

Era tan linda y tan pura
que hizo de mi lo que quiso;
pues su piel era un hechizo
que solo su pasión cura.
Su vientre, sol que fulgura
muestra el camino hacia el cielo
donde consigo el consuelo
en la sombra que proyecta.
Era una mujer selecta
con un amoroso velo.

Ya mi instinto de poeta
se rinde ante su belleza
cuando la naturaleza
ante el amor la hace inquieta.
Con su mirada sujeta
mi inquietud y mi deseo
de saborear lo que veo
de su embravecido mar
donde sus olas de amar
hacen del cuerpo un recreo.

Ysidro Parra – Venezuela
Derechos Reservados de Autor
07-01-18

Ysidro Parra

Los ojos de mi poesía

Quiero poner en tu pecho
los ojos de mi poesía
y sin mucha algarabía
plasmarle versos bien hechos.
Llevar quiero hasta tu lecho
el triunfo de mi querer,
y verlo allí florecer
junto con mis emociones,
para sentir las pasiones
de tu cuerpo de mujer.

Si mi mirar me delata
la rima se rompería
y haría que mi poesía
no llegara a ser muy grata.
Como de escribir se trata
se excitan mis sentimientos
y mi musa en el momento
convertida en bella flor,
ganará todo tu amor
al describir lo que siento.

Déjame  mujer que insista
ver lucir tu piel desnuda
para salir de la duda
si me traiciona la vista.
Déjame que te desvista
sin que perturbe tu aroma
aquel candor que se asoma
en tu apasionada risa
que juega con la sonrisa
en su vuelo de paloma.

Rendirte honores quisiera
aunque sea en la distancia
cuando tu fresca fragancia
se convierte en hechicera.
Que mi poesía no hiera
ese tu sereno andar;
pues la hice para amar
porque rendido a tus pies
caigo, pues mi verso es
para  tu cuerpo alabar.

Ysidro Parra – Venezuela
Derechos Reservados de Autor
07-02-18

Ysidro Parra

Como el rumor del oleaje

Se riega mi poesía
como el rumor del oleaje
cuando te escribo un mensaje
de amor, sin melancolía.
Mis versos son melodía,
mi poesía sentimiento,
son como un encantamiento
que van llevando tus huellas
por ser refulgente estrella
que brilla en mi firmamento.

Frases bellas y sencillas
que tu sabes descifrar
te llegan hasta el lugar
donde tu belleza brilla.
Destaco la maravilla
de tu cuerpo y tu pasión
cuando entras en acción
buscando encontrar placer,
con tu encanto de mujer
me llega la tentación.

Un jardín sin ruiseñores
a veces soy si no estás
porque al paisaje no das
tus pinceladas de amores.
Gimo sintiendo dolores
cuando en la alfombra del cielo
flota el rutilante velo
sin alcanzar tu presencia
cuando me anuncia tu ausencia
causante de mi desvelo.

Por una sombra cubierta
con el soplo de una brisa,
sé que hoy estas indecisa
pero mi amor yo te he abierto.
Aún lo siento despierto
y en su íntima agonía
palpita más cada día
pues llevo dentro tu infierno,
y sé que allí se hará eterno
unido a mi poesía.

Ysidro  Parra – Venezuela
Derechos Reservados de Autor
07-01-18

Ysidro Parra

Tentación

Presa estás de un embelezo
que no se ve con los ojos
y al mirar tus labios rojos
quisiera robarte un beso
No sé si será un exceso
querer beber de tu boca
el néctar que me provoca
la sensación de tenerte
en mis brazos, y ofrecerte
amor y mi furia loca.

Así  tengo la ocasión
de lograr lo que he deseado,
un beso de enamorado
que nutra mi corazón.
Has sido mi tentación
pues tu demonio reclama
mi atención hacia tu llama
que arde pidiendo placer
para sentirte mujer
cuando tu pasión lo clama.

Pido con amor a Dios
que te tranquilice el alma,
que llegue la dulce calma
dándonos paz a los dos.
Al Cielo elevo mi voz
y mi mirada serena
para que alivie mi pena
y cubra mi desespero;
pues la mujer que más quiero
dice ser mujer ajena.

¡Qué te domina el orgullo!
no puede ser de otro modo,
pues yo a ti te he dado todo
como la espuma al marullo.
Amo todo lo que es tuyo,
amo tu cuerpo encendido,
siempre abierto a mi pedido
amo el grito de tu pecho
cuando retumba en el  lecho
de nuestro amor escondido.

Ysidro Parra- Venezuela
Derechos Reservados de Autor
03-01-18

Ysidro Parra

Por creer en ti

Solía creer en ti,
en tu embrujador encanto,
más hoy me he bañado en llanto,
la confianza te perdí.
Todo te lo di de mí
en un vuelo de alegría
y en ese vuelo vestía
tu designio más sagrado,
más, yo era crucificado
y por tu amor me moría.

Golpeaste mis sentimientos,
los hiciste tormentosos,
fueron días borrascosos
porque no sentía tu aliento.
Ya tu amor no era el asiento,
el néctar que alimentaba
mi ser, y aunque te ofrendaba
dándote mi corazón
sin ninguna compasión
tu actitud me atormentaba.

Eras como una condena
que inspiraba mi versear
cuando te empezaba a amar
sabiendo que eras ajena.
Hoy soy como un alma en pena
buscando en tu corazon
la gran equivocación
de cada palabra escrita
que tu desprecio me grita
sin ninguna compasión.

Si así mi vida ha de ser
¡Que eterno será el castigo!
y de mi existencia digo:
se irá contigo, mujer.
quiero hundirme de placer
hasta mi última partida
y aunque muera por tu herida
no sé si estaré en lo cierto;
pero de mi pecho abierto
brota la dicha escondida.

Ysidro Parra – Venezuela
Derechos Reservados de Autor
03-01-18

Ysidro Parra

Seducción

En tu cuerpo me introduje
donde sin rumbo aparente
mi hombría se hizo presente
el día que te seduje.
Ante el insolente empuje
se mezclaba la humedad,
deleite con libertad
hubo en el hondo orificio
donde yo perdía el juicio
ante tal temeridad.

Tan ardientes como el fuego
las caricias amorosas
ahogaban todas las cosas
que haciamos en el juego.
Yo no sé hasta donde llego
al oler tu obscena piel,
tan solo sé que no es miel;
pero gotas derramadas
caían disimuladas
del jardín de tu vergel.

Desde mi ventana abierta
contemplo tu picardía
y pienso que serás mía
con mis sentidos alerta.
Mi condición se despierta
cuando acostado en mi lecho
las manzanas de tu pecho
siempre en  mi mente presentes
hacen vibrar la serpiente
que a tu Edén tiene derecho.

Admiro tu astucia loca
cuando te veo desnuda
y mi mirada se muda
y en tus muslos se coloca.
La lascivia de tu boca
mi sangre desabotona,
y con mi cuerpo se entona
cuando caes de rodillas
ante la gran maravilla
con la que no se razona.

Ysidro Parra – Venezuela
Derechos Reservados de Autor
02-01-18

Ysidro Parra